Uno de los aspectos técnicos más importantes de un proceso de capacitación es la selección de las metodologías adecuadas para garantizar la calidad de los resultados, como son la comprensión de los temas abordados, su aplicación, los aportes de los participantes, la facilidad de réplica de los contenidos y contar con herramientas lúdicas para facilitar al fortalecimiento de capacidades, entre otros aspectos.
Partimos del principio de “comprender para transformar”; por lo tanto, los saberes previos, los sentires y las aspiraciones de los participantes son un insumo importante para el trabajo. Nos permiten centrarnos en las necesidades tomando en cuenta las distintas realidades contextuales de nuestros grupos con los que trabajamos.
Las metodologías que utilizamos son inclusivas, participativas, innovadoras, lúdicas y de fácil réplica, donde se da énfasis a la construcción de conceptos en conjunto con el aporte sustancial de los participantes y su práctica. Además, el lenguaje a utilizar es de fácil comprensión y asimilación.
Por las características de los talleres, el perfil de los beneficiados y los resultados que solemos buscar, escogemos metodologías que fomentan el “intercambio de experiencias”, el intercambio de información y saberes. Estas metodologías incentivan el rol de la facilitación para contribuir al relacionamiento entre capacitados y facilitadores.